
Es como si se hubiera sacado un peso de encima. La vio muy cerca durante el verano, en el receso anterior, y pensó que su chance había pasado de largo. No esperaba que se le volviera a dar. Pero se le dio. Leandro Gracián ya está en Boca, viviéndola desde adentro, mirando con curiosidad las fotos y los pósters que adornan el hall de Casa Amarilla, entrenándose vestido de azul y amarillo y en búsqueda del debut en su nuevo equipo. "Debe haber sido el pase más largo del mundo. Fue muy largo. No se pudo hacer hace seis meses por distintas razones, pero ¡ya está! Hay que dejar atrás lo que pasó y voy a hacer todo lo posible para ser feliz en Boca", explica el Tano, quien no quería exponerse a los medios tan pronto pero accedió a la charla a solas con Olé.
Se lo ve feliz a Gracián y también muy cómodo. Por las ganas que tenía de incorporarse a Boca, por haberse encontrado con un cuerpo técnico conocido de su época en Vélez y por haber dejado atrás un momento difícil en el Monterrey. "El torneo anterior lo terminé jugando. Luego surgió este problemita con los directivos del Monterrey (NdeR: no aceptó pasar a préstamo al Morelia y lo tomaron mal) y ya no me incluyeron para el inicio de esta temporada. Estuve un poco más de dos meses entrenándome sin jugar partidos", cuenta, chocho por esta importante oportunidad a los 25 años.
—Siempre se dice que el tren pasa solamente una vez en la vida, pero el de Boca te pasó dos veces.—
Pero recién me pude subir en la segunda. Sumarse a un equipo del prestigio de Boca no se da muy seguido. Ahora se me presenta esta oportunidad tan hermosa, en una etapa justa de mi vida, con 25 años recién cumplidos y muchísimas cosas para aprender. Este es un avance en mi vida. Y no tengo dudas de que Boca me permitirá seguir creciendo.
—Russo te conoce, te pidió y nunca se rindió pese a los contratiempos, ¿cómo lo tomaste?
—Esa es una pequeña ventajita que tengo. Es importante conocer al cuerpo técnico y que ellos me conozcan. Entiendo que eso también facilitará mi adaptación. También me juega a favor el conocer la forma de jugar que pretenden y sus pensamientos. Después, lógicamente, todo dependerá de mi rendimiento en el campo.
—Tu gran explosión futbolística fue con Russo, pero en Boca te reencontrás con dos técnicos que tuviste de chico...
—Así es. A Jorge Rodríguez lo tuve en la etapa de Infantiles en Platense. Era muy chiquito. Y a Ramón Maddoni, en el baby fútbol. De él aprendí muchísimas cosas en las prácticas, pero nunca me pudo atrapar porque yo me mantuve fiel a mi club, que era Palermo.
Jorge Rodríguez es el descubridor de Riquelme y también de Gracián y hoy trabaja para Boca en la búsqueda de nuevos talentos. Y Ramón Maddoni siempre tuvo a ese chiquito talentoso de Parque Chas en la mira, con ganas de incorporarlo al club Parque, y hoy está al frente del fútbol Infantil xeneize. Los dos aseguran que le tienen mucha fe al Tano, confían en que puede cubrir la ausencia de Román o llegar a juntarse muy bien con él. En caso de darse esto último, para el tercer refuerzo xeneize sería como un sueño, ya que llegó a empapelar su habitación con pósters de Romy (cuando ya había debutado en Vélez) e incluso, su madre gestionó un encuentro con el ídolo a modo de regalo sorpresa. Con el tiempo, finalmente, Leandro pudo compartir un asado y cumplir su sueño.
—¿Te imaginás jugando al lado de Román?
—¡Ojalá! Anhelo estar adentro de una cancha con Román. Sé lo que significa para Boca. Sería muy lindo compartir un vestuario o una cancha con él.
—¿Y qué es lo que vos le podés aportar a Boca?
—Todos saben que soy un enganche clásico. Puedo tener la pelota, aportar algo con mi pegada, lectura de los partidos... Deberé adaptarme a mis compañeros y ellos aprenderán a conocer mi juego. Los entrenamientos serán fundamentales para que observe los movimientos de Rodrigo, Martín, Mauro, todos grandes delanteros.
—Viéndolo desde afuera, ¿te sorprendía todo lo que ganaba Boca?
—Es impresionante todo lo que gana. Es algo increíble, pero desde el 98 que viene ganando en todos los niveles. Por eso estoy tan feliz de llegar a un club ganador. Pero lo más importante es que mantiene intactos los deseos de seguir ganando títulos. Todo futbolista se ilusiona con pasar a equipos como Boca, como el Milan, como el Barcelona... Equipos que siempre juegan para ser campeones. Que siempre están para ganar más y más.

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